LA PARACONSTITUCIONALIDAD DE LA SALA CONSTITUCIONAL

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Por Jonathan Planchart

¿Por qué la Sala Constitucional no acata la Constitución? ¿Para complacer al partido de gobierno? ¿No se supone que los jueces deben ser imparciales? ¿Por qué torcer de ese modo la letra y espíritu de nuestro Pacto Social?

En todas las sociedades humanas siempre habrá diversidad de intereses, opiniones, maneras de ver el mundo. Quizá nuestra mayor riqueza como seres pensantes es la diversidad, aunque también paradójicamente quizá sea nuestra mayor tragedia. No existen 2 seres humanos iguales, así sean hermanos gemelos idénticos. La manera de pensar es única.

A lo largo de la historia los hombres han tenido infinidad de luchas por hechos o cuestiones relativas a la forma de pensamiento, bien sea por posiciones políticas, religiosas, económicas o sociales. Cuando existía el absolutismo, por ejemplo, había quienes se oponían al rey y quienes apoyaban la monarquía, por lo general el que se oponía le iba mal, dado que el rey era legislador, administrador y ejecutor de la ley y los recursos, por lo tanto, su palabra era sentencia, su poder omnímodo así como sus abusos también eran absolutos pues no había instancia que lo frenara. Por ello, el pueblo que conformaba un estado monárquico no era ciudadano, pues carecía de derechos, tan solo era un súbdito, un ser que, si bien no era esclavo, no podía oponerse bajo ninguna forma a los designios del estado y el monarca, que en esencia era lo mismo; igual encarcelaba, perseguía, cobraba impuestos como gobernaba, construía caminos, palacios, ciudadelas y fortines y dirigía su propio ejército, que era suyo y no el de su pueblo precisamente.

Pero vino una revolución de verdad, la Revolución Francesa, por allá a finales del siglo XVIII y acabó con la monarquía, el derecho de sucesión monárquico, abolió los groseros privilegios de los reyes franceses y estipuló la división de poderes; en lo adelante, el poder ejecutivo iba a estar separado, desligado de los otros 2 poderes del estado, el legislativo y el judicial, teorías puestas en práctica previamente desarrolladas por los revolucionarios y los enciclopedistas de la Ilustración tales como Jean-Jaques Russeou, Charles Louise de Secondat, Barón de Montesquieu y, por qué no decirlo, Francisco de Miranda.

En ese entonces se produjo el germen de las repúblicas modernas, democráticas, en donde se llega al poder no por efecto del linaje ni de las armas sino por medio del voto, un intento civilizado de controlar y mantener el estado por medio de un instrumento llamado Pacto Social o simplemente Constitución.

La Constitución no es pues, una ley más, tampoco es un decálogo de buenas intenciones, es el resultado de muchos centenares de años de trabajo, teorización del poder del estado, consagración de derechos humanos, es el manual de convivencia de una nación. Por cuanto los grupos humanos que conviven en un estado tienen diversos intereses, modos de ver la sociedad, por lo que como dije antes la sociedad es diversa, entonces deben atenerse a un pacto social que está confeccionado en la Constitución y ceñirse todos a ella. La Constitución puede ser escrita o no, lo importante es que todos estemos de acuerdo en cumplirla y hacerla cumplir, de lo contrario, se disolvería la república y podría sobrevenir la tiranía o la anarquía, en fin, el caos social.

En Venezuela ocurrió un hecho paradójico, el 10 de enero de 2.013 las instituciones decidieron ponerse de espaldas a la Constitución. Si bien el gobierno revolucionario en anteriores ocasiones ha decidido pasarle por encima a su propia Constitución, creo que esta vez el estado venezolano como un todo decidió apartarse por completo de ella. Todo comenzó por el hecho cierto que el Presidente Constitucional y a la vez presidente electo no podía estar físicamente presente el día de la toma de posesión, dispuesto por la Constitución venezolana para el 10 de enero de este año, ya que, como todos sabemos por ser un hecho público y notorio comunicacional, se encontraba en La Habana hospitalizado luego de una intervención quirúrgica, la cuarta en menos de año y medio por un padecimiento de cáncer. Ante esa situación, los grupos de poder en el chavismo, liderados por Diosdado Cabello y Nicolás Maduro, se ponen de acuerdo para que no se active lo estipulado en la Carta Magna ante una ausencia del presidente electo. Se produce entonces un Acuerdo en la Asamblea Nacional para prolongar el permiso del Presidente en Cuba, luego la Sala Constitucional dictamina, contrariando su propia jurisprudencia, que el presidente reelecto no tiene necesidad de estar presente el 10 de enero en el acto de toma de posesión y juramentación, torciendo al límite la interpretación constitucional del artículo 231 y desatendiendo lo pautado en el artículo 234 y 235 que se refiere a las ausencias temporales y absolutas del presidente y presidente electo de la república, estableciendo la “continuidad administrativa” y en resumidas cuentas estableciendo también que el presidente electo se juramentará cuando pueda por lo que el tren ejecutivo del período anterior continuará en sus funciones el tiempo que sea requerido.

Posteriormente las Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en boca del ministro de la defensa, declara acatar la sentencia de la Sala Constitucional. Ni modo.

En este punto yo digo lo siguiente. ¿Por qué la Sala Constitucional no acata la Constitución? ¿Para complacer al partido de gobierno? ¿No se supone que los jueces deben ser imparciales? ¿Por qué torcer de ese modo la letra y espíritu de nuestro Pacto Social? Sabemos que la Sala Constitucional en temas políticos no es imparcial, sin embargo, decisiones de este tipo le hacen un grave daño no ya a la democracia, bastante maltrecha, sino a la república.

¿Cuál debió ser la sentencia lógica de la Sala Constitucional?

Para empezar, debemos aclarar que en la propia Constitución existe un vacío para los casos de ausencia temporal del presidente electo de la república en el caso del día de toma de posesión y juramentación ante el Parlamento, que si nos fuésemos por una interpretación estricta de la letra de la Constitución el paso lógico era que asumiera el Presidente de la Asamblea Nacional por 30 días, designara o ratificara el gabinete y llamara a elecciones. Pero por interpretación analógica del artículo 234 de la Constitución, aplicable al presidente electo, podría otorgársele un lapso de 180 días para que el presidente electo tomara posesión del cargo. Si en dicho período no se produce la juramentación pues necesariamente habría que convocar elecciones nuevamente en 30 días luego de los 180 días previos.

¿Qué ocurrió el 10 de enero de 2.013? Pues tan sencillo que, por mandato constitucional, finalizaba el período de gobierno 2.007-2.013, por lo que todos los cargos de libre nombramiento y remoción, como son los ministros, quedaban cesantes. Ante la ausencia (temporal) del presidente electo, el acto de su juramentación y toma de posesión se prorrogaba mientras durara la temporalidad de su ausencia y mientras tanto asumía el gobierno de manera transitoria el Presidente de la Asamblea Nacional, de ese modo, se aseguraba la continuidad administrativa al ratificar este el gabinete. Sencillito.

Pero la Sala, quién sabe por qué razón, habrá tomado una constitución paralela hizo un estropicio jurídico violentando innecesariamente la Constitución. Nadie ha dicho que el gobierno no puede continuar si Hugo Chávez no se juramentaba el 10 de enero, nadie ha puesto en duda su legitimidad como presidente electo, lo que sí no cabe duda es que a pesar que el Presidente de la República sea el mismo presidente electo, el período 2.007-2.013 feneció el 10 de enero de 2.013.

Ahora nos enfrentamos a los siguientes problemas.

1) A la fecha de hoy, 19 de enero de 2.013, Hugo Chávez en este momento no está asumiendo efectivamente funciones de gobierno, por razones conocidas por todos, por lo tanto, no tenemos una cabeza visible del Poder Ejecutivo y mucho menos un Jefe de Estado en funciones, toda vez que lo último que se supo del presidente electo era que estaba convaleciente en un hospital de La Habana.

2) Hace poco se produjo un acto de gobierno doblemente nulo, la designación de Elías Jaua como Canciller de la República. Nulo porque por un lado, la firma de Chávez dice “dado y sellado en la ciudad de Caracas”, cuando todos sabemos que él está en La Habana, yporque en el caso de haber sido un “error material”, el presidente, de haber sido juramentado (que no es el caso y aún en caso de tomar por válida la peregrina tesis de la “continuidad administrativa”) Hugo Chávez no puede realizar actos de gobierno fuera del territorio nacional, salvo el caso que se trate de suscribir tratados o convenios fuera del país con otros estados debidamente autorizado por la Asamblea Nacional para ello, que no es el caso en comento.

3) Si Hugo Chávez no puede asumir, por razones conocidas, actos de gobierno entonces, ¿Quién gobierna en Venezuela? ¿Quién es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas? ¿Hugo Chávez? ¿Nicolás Maduro? O peor aún, como piensan algunos, ¿Raúl Castro? Si la situación de “continuidad” se alarga en el tiempo, vamos a quedarnos con esa provisionalidad ad-infinitum? Ante la ausencia de un parte médico serio, ¿Sabremos los venezolanos con certeza el momento de la juramentación de Hugo Chávez como presidente electo? Y de no poder asumir el poder, se convocarán elecciones como fue el deseo del propio Chávez ante un escenario del cual él mismo se adelantó antes de volver a La Habana?

Porque si hay algo claro es que el gobierno de Chávez, supo mantenerse a lo largo de 14 años dentro de una ruta constitucional, a veces muy estirada, cierto, pero que le impedían encasillarlo como un dictador, manejándose a medio camino entre democracia y autocracia, pero a partir del 10 de enero el régimen decidió desconocer la Carta Magna  e irse por el camino de la los hechos quién sabe hasta cuándo.

Esa situación trae anarquía e inseguridad jurídica, porque si desde las altas esferas del estado hacen lo que le da la gana con la Constitución, qué decir de las leyes. El efecto de inmediato de decisiones de este tipo es ausencia de inversiones, incremento del riesgo-país, aumento del tipo de cambio paralelo, más inflación, más desabastecimiento, desempleo y conflictividad social.

Ojalá que Hugo Chávez se recupere y ponga orden en su rebaño, pueda asumir y culminar su mandato, y de no ser así pues que se llame a elecciones. Maduro sabe que no puede continuar por mucho en ese rol de Vicepresidente-Presidente, sabe que así lo abrace la Canciller de Colombia y que la OEA diga que aquí todo está bien que él no ha sido electo por el pueblo y que su legitimidad al frente del ejecutivo está en entredicho, por tanto, de no asumir Chávez deberá convocar a elecciones en el corto plazo.

Mi reproche y mi crítica en todo caso no es al partido de gobierno, ni al ministro de defensa o las FANB, tampoco a la Asamblea Nacional, exclusivamente es a los magistrados de la Sala Para-Constitucional que suscribieron dicho fallo, por lo irresponsable y apartado de la letra y espíritu de la Constitución del mismo. Por eso pienso que este fallo ni siquiera es inconstitucional sino más aún, paraconstitucional.

jonathanplanchart@dialogopolitico.net

 

 

 

 

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