EN EL CORAZÓN DEL AMAZONAS, UNA MASACRE

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Por Omar Arenas Pérez

“Venezuela asumió el compromiso de promover el establecimiento de un Plan de Vigilancia y Control Conjunto Permanente, para monitorear y controlar la entrada de mineros ilegales en las áreas Yanomami”

Recientemente, una lamentable noticia llenó los titulares de la prensa nacional e internacional, un supuesto acontecimiento ocurrido en Venezuela que podemos catalogar de atroz, se trata de la masacre de aproximadamente ochenta miembros de una de las comunidades indígenas pertenecientes a la etnia Yanomami, la cual habita en la selva del Amazonas desde tiempos remotos.

Tal como se dio a conocer, dicha masacre ocurrió en el Municipio del Alto Orinoco en el estado Amazonas. Se dice que mineros ilegales, los llamados “Garimpeiros”, procedentes del Brasil, incursionaron de forma clandestina en territorio venezolano asesinando despiadada y brutalmente a casi todos los miembros de la mencionada comunidad indígena, quienes se encontraban en sus labores diarias, dentro y a los alrededores de una vivienda comunitaria. La matanza, según lo narrado por algunos sobrevivientes del suceso, fue efectuada desde un helicóptero, en el que efectuaron múltiples disparos contra todos los habitantes del lugar, incluyendo niños y ancianos, para posteriormente incendiar la estructura indígena.

Como era de esperar, la condena e indignación de la comunidad internacional ha surgido desde diversos puntos del planeta, exigiéndose de forma unánime que se aclaren los hechos y se castigue a los culpables de tan despreciable acto.

Pero para sorpresa de muchos y no tanta para otros, la respuesta del gobierno venezolano, ha sido negar estos acontecimientos, asegurando que no existe ninguna evidencia que demuestre que tal masacre fue llevada a cabo en contra de la comunidad indígena Yanomami. Según la portavoz oficial del Gobierno, la información que ha circulado por los medios informativos es totalmente falsa e infundada.

Por otro lado, algunas Organizaciones No Gubernamentales vinculadas a los pueblos indígenas, señalan que la comisión conformada por parte del ejecutivo para la investigación de los hechos, no llegó hasta el lugar donde se efectuó la matanza, lo que cuestiona y pone en tela de juicio las declaraciones emanadas por voceros oficiales.

De ser así, y de confirmarse que efectivamente estos hechos ocurrieron y que están siendo soterrados o ignorados  por parte de quienes gobiernan hoy, si estas especulaciones son ciertas, y el gobierno nacional negligentemente pretende desconocer la responsabilidad y el deber que tiene de investigar y llegar hasta el fondo de este asunto, estaríamos hablando de complicidad.

Tales declaraciones por parte de voceros oficiales generan cierta suspicacia. ¿Es posible que la intención sea desconocer este gravísimo acontecimiento por estar a escasos días de un evento electoral? Siendo a su vez que esto sucede justamente cuando vienen ocurriendo una serie de eventos que dejan en evidencia la incapacidad e ineficiencia del gobierno en distintas áreas de su exclusiva competencia, lo que afecta significativamente la popularidad de la actual administración.

En este caso, la responsabilidad estatal se fundamenta en la falta y falla de un servicio que esta obligado a cumplir, es decir, el estado venezolano está en la obligación internacional de esclarecer actos de violencia que fueran denunciados dentro de su territorio, aportando la pruebas necesarias y concluyentes para determinar si efectivamente  esto ocurrió o no fue así, prevaleciendo ante todo el respeto y el derecho a la vida, como derecho humano fundamental.

Como detalle adicional, cabe señalar que recientemente Venezuela asumía el compromiso de promover el establecimiento de un “Plan de Vigilancia y Control Conjunto Permanente, para monitorear y controlar la entrada de mineros ilegales en las áreas Yanomami”. Siendo que este compromiso al parecer no se esta llevando a cabo y se dejaron abandonados a su suerte estas comunidades indígenas.

En este sentido, es de carácter obligatorio para el estado esclarecer de forma convincente los hechos denunciados, y de ser ciertos castigar a los responsables y reparar e indemnizar el daño y las consecuencias causadas.

Dentro de la concepción de estado moderno, también podemos hablar de responsabilidad política, la cual recae sobre el mal uso de un poder legalmente conferido, ejercicio del poder que termina siendo vejatorio y abusivo para con los ciudadanos, tal es el caso en Venezuela donde se han denunciado en reiteradas ocasiones, violaciones a los derechos humanos, de igual forma ocurre en esta supuesta masacre, donde el estado, al no investigar se convierte en cómplice, pretendiendo lavarse las manos y hacer la vista gorda ante un acontecimiento tan grave.

Esperemos que en esta ocasión el estado venezolano no esté manipulando una vez más acontecimientos que no le sean favorables, y de verdad se trate de una falsa alarma o de un falso rumor, y en caso contrario, que asuma su responsabilidad como garante de la seguridad de todos sus ciudadanos y se llegue al fondo de este lamentable hecho.

omararenas@dialogopolitico.net

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Un comentario sobre “EN EL CORAZÓN DEL AMAZONAS, UNA MASACRE

    Aurora escribió:
    septiembre 7, 2012 en 5:57 pm

    Muy bueno el articulo, de este gobierno se puede esperar cualquier cosa, hasta son capaces de negar algo tan delicado como esto, ojalá sea mentira y se trate de una mala información

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