EL GHETTO DE CARACAS ¿REALIDAD O FICCIÓN?

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Por Jonathan Planchart Lehrmann

Una breve historia de la triste realidad que hoy empaña a esta hermosa ciudad

Aventurarse a caminar por las calles de la capital de la llamada República Bolivariana de Venezuela, puede resultar en una experiencia similar al que hace turismo de aventura; es como hacerlo bajo su propio riesgo. Un turista desprevenido, por ejemplo, como es costumbre en todas las ciudades, lo primero que haría sería visitar el Centro de la ciudad. Si el turista, digamos, un mochilero ataviado de cámara digital, zapatillas de goma, bermudas, camisa, reloj, teléfono movil, gafas de sol y, por supuesto, una mochila, se aventurase a conocer en esas condiciones dicho sector de la ciudad, inevitablemente sería víctima de un robo. Y es que en el Centro de la caótica Caracas revolucionaria hay que caminar cuidándose hasta de su propia sombra.

Paradójicamente, la ciudad parece custodiada: Batallones de “Milicias Bolivarianas” uniformadas de estricto verde oliva y su kalashnikov respectivo, montan guardia en cada plaza, esquina del centro de la ciudad, el centro parece zona de guerra; ante el auge de la delincuencia el gobierno revolucionario del siglo XXI decidió que lo mejor era militarizar la capital, implementando un plan de seguridad denominado DIBISE (Dispositivo Bicentenario de Seguridad), el cual consiste, ni más ni menos, que la militarización de la ciudad: Guardia Nacional Bolivariana y Milicias tienen estratégicamente colocados “campamentos” en varios sectores, al cual se les une la “Policía Nacional Bolivariana”, especie de Policía Metropolitana ideologizada con jurisdicción nacional. Sin embargo, a pesar de toda esta parafernalia, el crimen hace de las suyas en las calles y avenidas de este sector, al punto que en casi todas las parroquias, a las cinco de la tarde los comercios cierran las santamarías (rejas o verjas) de los negocios en previsión de los posibles ataques del hampa, que ocurren a diario a plena luz del día y con toda seguridad en horas de la noche; el centro es pasto de cultivo para que motorizados con parrillero y rateros de baja calaña, así como el hamponato político (guerrilla urbana, paramilitares tarifados por la revolución, colectivos de fascinerosos, invasores de oficio) hagan de las suyas. La impunidad es total. En el Centro de Caracas nadie está seguro, por lo que es probable que ese turista llegue sin la cámara, reloj, teléfono, zapatos ni mochila al hotel, o mucho peor, puede que no vuelva con vida.

Una de las normas básicas para sobrevivir una estadía por el Centro es no llevar prendas, ocultar reloj y teléfono movil. Agréguese a esto, el traumático tránsito de las calles, la basura que pulula por doquier, las invasiones impúdicas y el pésimo estado de las calles y avenidas y concluirá que la república más rica de América Latina vive un verdadero caos; caos de inseguridad, miseria, basura, abandono y anarquía que se extiende desde el extremo oeste, desde los populosos sectores de Antímano, Caricuao, Ruiz Pineda, San Martín, Catia, Propatria, Capitolio y Plaza Venezuela hasta llegar a la frontera, Chacaíto y el Municipio Chacao; de ahí en adelante se empieza a advertir un cambio progresivo en la ciudad, la misma se hace más afable, hay mejor iluminación, se ve menos basura y las calles están en mejor estado, todo esto ocurre progresivamente hasta llegar esa frontera que implica cruzar del Municipio Libertador al Municipio Chacao y Baruta del Distrito Metropolitano; como por arte de magia se observan presencia policial municipal (no militar), comercios que abren hasta las 7 u 8 de la noche y en algunos casos hasta la madrugada, gente caminando de noche y hablando en las plazas despreocupadamente, paisajismo, árboles cuidados, un verdadero oasis; sin embargo, este oasis ocupa menos de la veinteava parte de la capital, si nos remitimos al municipio modelo Chacao se refiere, y un poco más de la quinta parte si le sumamos los de Baruta y El Hatillo.

A la inversa del tristemente célebre Gueto de Varsovia, los municipios Chacao, Baruta y El Hatillo constituyen los auténticos Ghettos de Caracas; en ellos, la realidad es distinta a la del resto de la Capital y del país en general, los servicios públicos a duras penas funcionan, la delincuencia es menor en comparación a los municipios Libertador y Sucre, la basura escasea y la iluminación de los espacios públicos es considerablemente mejor; otra cosa, no se ven milicianos patrullando las calles ni mucho menos colectivos de guerrilla urbana o paramilitares tarifados, no se observan invasiones considerables y en general, la gente conduce mejor y se muestra más educada.

El que vive en uno de estos tres municipios es un verdadero privilegiado, dado que esa realidad que disfrutan no es la misma que la del resto de la mayoría de los municipios del país; ahora bien, tienen algo en común aparte de ser sectores con nivel adquisitivo por encima del promedio: Jamás ha gobernado un alcalde “revolucionario” en ninguno de estas alcaldías. Con seguridad si estos municipios del gueto de Caracas hubiesen sido gerenciados por alcaldes rojos-rojitos, el cinturón de pobreza, delincuencia y miseria asociados al “buen vivir” del gobierno socialista, se hubiesen apropiado de este sector de la ciudad, convirtiéndolos en un modelo de ineficiencia, delincuencia y basura tan dado a las alcaldías chavistas. Sin embargo, en la Venezuela “bolivariana” hay muchos municipios guetos; Chacao, Baruta y El Hatillo no son la excepción, basta viajar al Oriente del país para observar como el caos de los municipios Sotillo y Bolívar que tienen como ciudades emblemáticas a Barcelona y Puerto La Cruz, convertidas por acción u omisión en verdaderas pesadillas citadinas, contrastan enormemente con la seguridad y limpieza que a simple vista se observa al pasar la frontera del Municipio Urbaneja (Lecherías), casualmente gobernada por alcaldes de oposición al gobierno de Hugo Chávez.

Dentro de los guetos venezolanos se vive una realidad distinta a la que se vive en el resto del país, los habitantes de estos guetos han resistido por 12 largos los embates de la revolución chavista, hasta amenazas han recibido sus pobladores de parte del líder de la revolución, quien llegó a decir alguna vez que no quedaría “piedra sobre piedra” sobre el este de Caracas, siendo esta la más clara amenaza a los habitantes del gueto, quienes por lo visto no se la han tomado muy en serio.

Hoy por hoy, el Ghetto de Caracas vive amenazado y rodeado por la delincuencia, la basura, las bandas armadas y la ineficiencia y mezquindad gubernamental, que les niega a las alcaldías y gobernaciones opositoras los recursos del situado constitucional, así como las amenazas de expropiaciones, intervención de sus policías municipales, expedientes abiertos contra sus mandatarios y otras medidas de presión gubernamental, política y judicial para doblegar a sus habitantes y gobernantes locales. El gobierno nacional desea acabar con esos guetos a como dé lugar, en el Táchira les niegan la gasolina y en el Zulia, otro gueto importante, les cortan la luz e invaden sus fincas. La resistencia de los habitantes de los guetos venezolanos es digna de admirar, pero con la conformación de consejos comunales chavistas, comunas inconstitucionales y una presumible reelección de Hugo Chávez en el 2.012, es posible esperar 2 cosas: O que se rebelen los habitantes de los guetos, como hicieron los judíos del Gueto de Varsovia, o que los terminen aplastando por la vía del totalitarismo las fuerzas revolucionarias como hicieron los nazis el 19 de abril de 1.943 en la capital polaca. El camino de la resistencia constitucional, cívica y democrática parece ser la única vía que les queda a los habitantes de estos guetos para impedir su presumible toma por parte de las fuerzas del régimen. Sin duda, una lucha desigual.

jonathanplanchart@dialogopolitico.net

Escúchelo aquí:

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3 comentarios sobre “EL GHETTO DE CARACAS ¿REALIDAD O FICCIÓN?

    Red Pilsen escribió:
    noviembre 30, 2011 en 5:48 pm

    que inconciente eres, seguro eres un lacayo, no volveran!

      Victor Martinez escribió:
      mayo 5, 2017 en 4:21 pm

      maldito ciego chavista de mierda

    Ernesto Rangel escribió:
    enero 22, 2012 en 5:51 pm

    Lamentablemente es cierto, Caracas esta aislada, esta en terapia intensiva

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