CAPITALISMO O SOCIALISMO ¿HACIA DONDE VAMOS?

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Por Omar Arenas Pérez

En un momento de crisis económica mundial e incertidumbre política

El Neoliberalismo o Capitalismo que hoy en día conocemos tiene como objetivo principal, mantener vigente el modelo económico impuesto después de la guerra fría, así como su modelo  político y organización política internacional, procurando perpetuarlos de forma indefinida al servicio principalmente de intereses económicos.

El modelo de economía globalizada ha ido expandiéndose de forma escalada y contínua en los mercados mundiales, dinamizando y alineando las políticas de mercado de las principales economías del planeta, abriéndole paso a algunos países hacia el mundo moderno.

Uno de los muchos aspectos negativos del capitalismo, es que este modelo de política liberal globalizada es un tanto efectista, en la practica se muestra verdaderamente ineficaz ante las desigualdades sociales, ya que al momento de llevar a cabo acciones y políticas que pudieran hacer frente a problemas concretos como: El crecimiento precipitado de la pobreza, el distanciamiento en años luz entre países de sociedades “modernas” -países avanzados- y países de sociedades “deprimidas” -países atrasados- moral, institucional y económicamente inestables, genera una enorme brecha y diferencia entre ellos (los países del primer mundo y los de tercer, o cuarto mundo).

Por otro lado, es importante tener en cuenta que con la llegada de la globalización, a pesar de los aspectos negativos también vinieron de la mano algunos muy positivos, tanto morales y sociales, que poco a poco se han convertido en valores y principios que van mas allá de los nacionalismos o de las políticas estatistas cerrada.

Estos avances revolucionaron el mundo y llegaron con la finalidad clara, de delimitar hasta donde puede llegar el ejercicio del poder de los Estados dentro de sus limites soberanos. Con esto me refiero al surgimiento de valores y principios de igualdad moral, libertades y condiciones políticas para todos los seres humanos por igual, independientemente de su ideología. Desarrollándose así junto a principios, las bases de un legado para la humanidad, reconociéndose una nueva concepción que pudiéramos denominar como orden moral internacional.

La igualdad política, la política democrática, los derechos humanos, la justicia política y social, así como una gestión responsable del medio ambiente, son elementos estrechamente vinculados al “mundo moderno”, un objetivo principal y de vital importancia para el mundo occidental, es establecer un compromiso cierto con ideales como la ética y la moral, buscando que estos sean plasmados en las instituciones políticas y económicas fundamentales.

De tal manera, que en la practica y de acuerdo a la aceptación universalizada de estos avances, toda autoridad política legítima debería respetar y cumplir tales compromisos, mas aun cuando se trata de compromisos con reconocido alcance internacional. Sin embargo, llevar a cabo el desarrollo de estos postulados no es tarea fácil, para ello se necesita la voluntad y la disposición absoluta de quienes ejercen el poder estatal y de quienes fungen como actores en la llamada comunidad internacional, necesario es el entendimiento pleno de que si no se cumple con estos principios morales, lamentablemente seguiremos condenados a un mundo perversamente desigual.

En la actualidad, las desigualdades parecieran ir en aumento, lo que ha erosionado y despertado un gran rechazo del modelo neoliberal -pero ojo- una postura radical anti-globalización pudiera ser un remedio peor que la enfermedad.

Es importante tener en cuenta, que posturas radicales como la Socialista o Comunista, fomentan aún mas las desigualdades sociales. Tales posturas radicales, son profundamente perversas, y siguen abriéndose espacio, y ganando adeptos en el mundo globalizado, pareciera que muchos defensores de esta tesis, creyeran ingenuamente que en su dogma se encuentra la salida mas equilibrada, que llegará a salvar a las sociedades menos justas y mas desiguales. -Resulta claro que esto no será así-.

Esta postura de izquierda radical es altamente peligrosa, como una enfermedad se propaga y gana espacio en países donde la pobreza florece como hierba silvestre, su facilidad discursiva y su constante bombardeo retórico, se centra principalmente en hacerse eco de las debilidades del capitalismo,  culpandolo de todos los males del planeta. Discurso que puede tener mucho de cierto, pero mas allá de crecer y nutrirse de estas criticas, el Socialismo o Comunismo no aporta, no propone, ni ejecuta soluciones viables a mediano o largo plazo que pudieran resultar eficaces para la erradicación de la desigualdad y la pobreza.

El fracaso de este modelo radical de izquierda (Comunismo) ha quedado demostrado a lo largo de la historia, civilizaciones que han ensayado con el modelo político, económico y social de la doctrina comunista, han terminado convertidas en sociedades altamente desfavorecidas, donde las libertades, la calidad de vida, el acceso a servicios básicos -entre otras cosas- han sido prácticamente nulos, contrariamente a lo que se profesa como fin ultimo, que es la búsqueda de la igualdad social y estabilidad moral.

Lo cierto es que, este sistema termina pervirtiéndose, arrastrando y condenando a la población a una mayor y vulgar desigualdad social, ya que solo un minúsculo grupo ostenta las mieles del poder, disfrutando de todos los beneficios que como accionistas absolutos del estado poseen, quedando como resultado de esta perversa practica, una gran mayoría de individuos empobrecidos, desfavorecidos y aislados del mundo que los rodea.

Resulta claro, que el control absoluto por parte del Estado de todas las políticas sociales y económicas sólo conlleva al autoritarismo estatal, alejándolo de los avances internacionales en materia de respeto y reconocimiento humano. Un gobierno que carezca de legitimidad y reconocimiento democrático sólo conduce a la tiranía estatal y al enriquecimiento de algunos pocos.

El llamado “Comunismo o Socialismo” en la practica suele convertir a los intereses estatales en intereses de dominio de la persona, controlando las libertades individuales. A su vez, este nacionalismo estatal suele evitar que organismos internacionales velen por el respeto de los valores morales y los derechos humanos, por considerarlos organismos externos alejados de los intereses nacionales, cerrando las puertas a cualquier innovación o avance en esta materia.

Suponer una visión “global del Comunismo”, seria difícil imaginarla, y mucho menos, visualizarla desarrollando y promocionando descubrimientos científicos, o avances tecnológicos en todas sus áreas. Posiblemente, logre el desarrollo de tecnología en materia armamentista, situándola como prioridad para mantenerse estable y vigente. Cuando un estado se reserva exclusivamente el monopolio de la investigación, se  cierran  las puertas a muchos de los logros que provienen de la iniciativa privada y la libre competencia.

Lo cierto es que, -a grandes rasgos- un estado que controla todos los mecanismos de producción así como los avances tecnológicos y científicos, termina siendo altamente ineficiente y autoritario, por otro lado un mercado sin el debido control estatal termina degradando al individuo, reduciéndolo a la condición de objeto o mercancía, a tal punto que la brecha de la desigualdad social aumenta exponencialmente, tal como lo podemos palpar hoy por hoy.

En definitiva, pareciera que actualmente estamos atrapados en un sistema globalizado que prioriza los intereses económicos por encima de las necesidades sociales -esto en línea general-. Por otro lado, existe un modelo totalmente opuesto, incapaz de resolver positivamente las necesidades y  dificultades individuales, mucho menos las globales.

Podemos decir que la visión política que domina el escenario solo nos permite mirar hacia dos vertientes totalmente opuestas, donde la crisis de una, conlleva al fortalecimiento de la otra, y seguimos estando en un circulo vicioso donde las desigualdades sociales parecieran ser las únicas que se nutren y crecen en cualquiera dé estos dos polos ideológicos.

La historia nos dará su veredicto, pareciera que el capitalismo tal como lo conocemos hoy en día, pasa por un periodo de crisis que lo esta conduciendo hacia un proceso de redefinición. El agotamiento de sus instituciones dan señales claras de la debilidad del sistema y el desgaste de la hegemonía norteamericana, a su vez aparecen países económicamente emergentes que pudieran ir remplazando o ganando terreno en el escenario económico internacional.

Ahora la pregunta es: ¿de que forma se replantea o redefinirá  el modelo que nos rige actualmente?

omararenas@dialogopolitico.net

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Un comentario sobre “CAPITALISMO O SOCIALISMO ¿HACIA DONDE VAMOS?

    Pilon escribió:
    noviembre 28, 2011 en 9:48 pm

    bueno, bueno, hay mucho de que hablar sobre este tema, mientras tanto algunos países siguen sumergidos en crisis internas, que no pueden resolver mucho menos aportar algo en la crisis mundial

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