“SUSPIRO DE LIBERTAD”

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Por  Omar Arenas Peréz

Un corto relato de la vida real, basada en la narración de un amigo, que acepto contar su pequeña historia.

Para Eduardo, un joven de 23 años, estudiante del segundo año de Ingeniería Informática, nació en Caracas en el año 1988, su vida había transcurrido como la de cualquier joven de su edad.

Su familia podría ser considerada como clase media baja -esto de acuerdo a las circunstancias-  Ana su Madre, se desempeña como secretaria a tiempo completo y su padre Alfredo, trabaja muy duro en su pequeña empresa dedicada a la instalación de servicios eléctricos, tareas que hacen desde que Eduardo tiene uso de razón.

Se trata de una familia corriente que ha vivido modestamente, sin lujos pero siempre con dignidad, procurando por encima de todo, inculcar valores morales y éticos a sus tres hijos, Alfredo José el mayor,  Ana María, y Eduardo el menor de los tres hermanos.

Eduardo desde muy joven siempre soñó con llegar a ser un profesional exitoso, su época escolar transcurrió con toda normalidad y sin nada extraordinario, sus calificaciones siempre fueron buenas, mas no excelentes, estudio en colegios pequeños de carácter privado, los cuales pagaban sus padres haciendo recortes en el presupuesto familiar, lo mismo que con sus otros dos hijos, sin embargo, Alfredo, el hermano mayor, no continuo sus estudios superiores, decidió retirarse  y hacerse espacio en el mundo laboral, a sus 25 años ya había pasado por varios empleos, ninguno con algún sueldo importante. Por su parte Ana María, se caso cuando tenia 24 años y fue la primera en abandonar el nido familiar.

Así fueron transcurriendo los años, en esta familia normal del oeste caraqueño, Eduardo desde que el recuerda, siempre vivió en la Venezuela de la Quinta República, prácticamente no conserva recuerdos de la Cuarta, aunque haya vivido en esta los primeros diez años de su vida, sus recuerdos políticos se basan únicamente en una elecciones muy coloridas, en las que había un candidato militar, que prometía hacer  cambios significativos en aquella Venezuela maltratada por gobernantes corruptos. Incluso, recuerda a su padre hablar día y noche de aquel hombre que llegaba al rescate de todos los venezolanos que padecían el alto costo de la vida, su padre votó por el candidato militar y se sentía orgulloso de haberlo hecho, a pesar de que en el pasado seguramente fue un simpatizante o militante activo de alguno de los partidos de la Venezuela bipartidista -cosa de la cual el no habla con nadie-.

A los pocos años de aquellas elecciones su padre se fue decepcionando cada día, y ya no hablaba de política, ni defendía el cambio, evitaba hacer comentarios al respecto, prefería guardar silencio durante las reuniones familiares, esquivando siempre el tema. A Eduardo nunca le intereso la política y nunca cuestionó, no hizo preguntas al respecto, y menos a su padre por el cual siente una gran admiración, al paso de algunos años, Alfredo José, el hermano mayor comenzó a interesarse en la política en cierto modo, este comenzó a frecuentar amigos afectos al gobierno, y poco a poco se introdujo en ese mundo, convirtiéndose en un seguidor habitual de las cadenas presidenciales, defendiendo a capa y espada la Revolución Bolivariana, repitiendo cada vez con mas fuerza y en tono cada día mas altanero el discurso aprendido con sus nuevos camarillas, a menudo se enfrascaba en discusiones familiares, en las que se alteraba y terminaba enfrentándose a su madre y a su padre entre gritos y palabras groseras,  al final siempre salía corriendo a la calle de muy mal humor después de estas acaloradas discusiones. Eduardo ya comenzaba a sentir la irritación familiar y la presión causada por el mal genio de su hermano.

Siguió pasando el tiempo y Eduardo ya estaba en la universidad, estudiando todos los días, procurando aprobar cada materia, ya que siempre le recordaban que la universidad era muy costosa y no podían seguirla pagando por mucho tiempo. En la universidad comenzó a conocer mucha gente y a vivir muy de cerca todo el entusiasmo estudiantil que cada día se respiraba en los pasillos universitarios, voces de protestas, reuniones, conferencias, etc. Eduardo veía con cierta indiferencia e incredulidad estos movimientos estudiantiles, a pesar de ello, el tiempo le hizo cambiar de idea y poco a poco se encontraba mas comprometido con sus compañeros universitarios, cada día se entregaba mas a una causa, que si bien no estaba clara, seguro que era mucho mejor que seguir cruzado de brazos observando como el país en el que estaba creciendo se balanceaba inestablemente de un lado para otro.

Así fueron pasando los días, los meses y en un abrir y cerrar de ojos Eduardo prácticamente no le dirigía la palabra a su hermano, a pesar que siempre lo admiró y respetó en silencio, era su hermano mayor, de algún modo su ejemplo a seguir desde que  tenia uso de razón.

Un día Alfredo José llego a la casa muy eufórico, cosa que no  extraño a Eduardo porque no era la primera vez que su hermano llegaba un poco alterado, al cabo de un momento Eduardo escucho desde su habitación unos gritos entre su madre y su hermano, y decidió salir a ver que pasaba, para sorpresa, encontró a su madre tirada en el viejo mueble de la sala, llorando y gritando:  ¿en que había fallado? Ese fue el ultimo día que Eduardo vio a su hermano mayor, quien después de discutir acaloradamente con su madre se fue de la casa para no volver, olvidándose de su familia por completo.

Así las cosas, su madre se hundió en una irreparable soledad y tristeza, al cabo de un tiempo parecía que los años habían llegado para pasarle factura, cada vez se veía mas demacrada y menos animada, lo mismo paso con su padre, quien cambio de humor, y prácticamente no reía, y el poco tiempo que estaba en la casa, lo pasaba  frente al televisor con una cerveza en la mano, estos cambios repentinos de alguna forma marcaron a Eduardo, quien ahora se preguntaba prácticamente a diario, porque se sentía solo. Ya no recordaba la ultima vez que rieron todos juntos en familia, o compartían un rato agradable  contando anécdotas familiares.

Su familia se había venido abajo, su madre ya no reía nunca, su padre paso a ser un bebedor habitual, a menudo escuchaba discusiones entre ambos desde su habitación.  Y de su hermano ya nadie quería hablar, era obvio que la política había desmoronado a su familia, ¿por qué una simple diferencia de visión era capaz de alejarlos y romper lazos sanguíneos?

A pesar de ello Eduardo procuro participar mucho mas activamente en todas las actividades estudiantiles, asistiendo a cuanto evento era organizado, hasta que un día por azares del destino, Eduardo resulto herido en una de estas manifestaciones, en plena protesta donde gritaba consignas por alguna carencia o dificultad de las tantas que padece el país,  se vio rodeado por gases y fue perdiendo poco a poco las fuerzas para respirar. Al despertar solo recordaba haber sido golpeado por alguna o varias botas que lo pateaban sin clemencia. Ese fue el ultimo día en que Eduardo sintió la verdad en sus manos, su vida cambio para siempre, su interés por convertirse en un profesional útil para su país paso a segundo plano, ya no merecía la pena esforzarse en un país que no ofrecía para el, mas que violencia, desesperación y tristeza.

Poco tiempo después de aquel altercado, Eduardo abandono sus estudios.  Aunque en estos momentos ha pensado en retomarlos, la presión familiar y los consejos de algunos amigos parecieran estar ayudando a que cambie de opinión, lo que si esta claro es que Eduardo ya no volverá a ser el mismo de antes, y su familia mucho menos –por lo menos fue lo que dijo al momento de contar su historia-

Así como esta historia hay muchas mas en la Venezuela de hoy, probablemente muchas tienen un final mas triste. Un país que ha sido dividido en todos sus sentidos, familias distanciadas, amistades terminadas, en fin, una sociedad totalmente fragmentada, que prácticamente se odia entre si. Todo esto a causa en gran parte a discursos de odio, que debemos digerir día a día los venezolanos, a pesar de compartir una misma bandera y un mismo territorio.

Los nombres aquí utilizados no corresponden a los originales, estos fueron cambiados intencionalmente a petición de Eduardo -o como quiera que se llame- la mayoría de los hechos son reales, solo se modificaron algunos detalles para despistar al lector, la secuencia de los acontecimientos son verídicos.

omararenas@dialogopolitico.net

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