EMPRESARIOS… ¿REVOLUCIONARIOS?

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Por Jonathan Planchart L

El slogan del Gobierno Revolucionario y ¿Bolivariano? de Hugo Chávez Frías debería ser, en vez del “Ahora Venezuela es de todos” sustituirlo por “Ahora en Venezuela todo es posible”, y verdaderamente todo es posible en la Venezuela revolucionaria, desde ver a un “Presidente” pedir la liberación del chacal de la trompeta hasta pedir que nos bañemos con totuma.

En este orden de ideas, una de las más singulares manifestaciones, por lo irónico del asunto, es ver como crece cual maleza en las deterioradas vías públicas de este país que se precia de ser el adalid del socialismo mundial, una nueva clase de empresarios que germinan a la luz (o a la sombra) del alto gobierno, los empresarios boliburgueses.

Los empresarios boliburgueses florecen por doquier, tienen avionetas, yates, lujosas propiedades, andan en Hummers rojas-rojitas, tienen cuentas en el extranjero y no dependen del cupo cadivi, aparte de no tener credenciales que los acrediten como auténticos empresarios, nunca han manejado una bodega, salen de la nada, su única credencial es ser amigote de tal cual funcionario gubernamental rojo-rojito. Es una casta que, aunque no es nueva, los adecos y copeyanos también ayudaron a levantar una clase empresarial que en muchos casos ya existía, sin embargo, los nuevos ricos boliburgueses no tienen mucho desparpajo, ya que, ¿Cómo es posible que en un gobierno que se dice revolucionario, socialista y cuasicomunista esté ayudando a germinar empresarios que se nutren de los fondos públicos, para más señas, para de este modo levantar sus fortunas? ¿Quiénes son los verdaderos dueños de esos capitales?

El esquema de organización empresarial boliburgués si  algún parecido tiene con alguno es con el de la Mafia más que al de algún modelo empresarial o gerencial exitoso; su norte, más que la ganancia y generar empleo productivo es el guiso, actúan como bandas que les rinden cuentas a sus respectivos capos de los cuales el más resaltante de todos no es otro que Hugo Corleone. Porque, ¿Con qué dinero sino con el del Estado unos individuos que su más conspicua actividad no es sino la jaladora o el foquismo compran bancos, aseguradoras, casas de bolsa, etc.?

Las nuevas bandas empresariales viaja en aviones de PDVSA con maletines forrados de dólares, negocian con bonos de la deuda pública, agarran dólares cadivi y los venden a precio de mercado, se hacen de bancos para luego comprar otras instituciones financieras con fondos públicos; es decir, Alphonse Capone era un niño de pecho en comparación con estas aves de rapiña.

Así las cosas, el accionar del gobierno dizque revolucionario se ha empeñado en sustituir a una clase empresarial por otra boliburguesa, para que esta última tome el papel de la anterior. Sólo así se entiende la toma de empresas y tierras, política que obedece no a los intereses del pueblo sino a los intereses de estos neoempresarios, que al final del cuento no son más que los testaferros de Adán, Disonado, Jesse, Aristóbulo, José Vicente, Tobías, Ramírez, Alí, Huguito y compañía. ¿O no es así, mis queridos camaradas?

jonathanplanchart@dialogopolitico.net

 

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